Conversación eterea.
Desperté en pleno viaje, o no se si me dormí. Me habló con desenfado un personaje, preguntó mi nombre, como si no lo supiera caso.
-¿Dónde te habías metido? le pregunté. Miró despreocupado por la ventanilla, no respondió.
Quizas estaba ocupado. Quizas se distrajo en otro lado, pero porque tanto tiempo.
-¿Qué piensas?
-Nada, estaba acordandome de lo último que te vi hacer. Cuando te fuiste a caminar por tu cuenta. Me dejaste olvidado en la casa de tus padres.
-No sabía que había sido así. Lo siento, mucho más de lo que crees.
-Me lo imagino.
-Estaba pensando que era lo que estaba sintiendo en ese momento. Creo que la visión la tenía un poco nublada.
Pero ahora creo que las cosas están mas despejadas.
-Debe ser, volviste a hablarme. En todo caso no hay problema. No creo que te deje por un tiempo. Te ves un poco cansada asi que prefiero que te quedes conversando aquí conmigo a que salgas a caminar otra vez.
-No, no es cansancio. No tengo idea de que hacer ahora en realidad. Me he dado vueltas sobre mi cama anidando, pero parece que esa no es la solución.
-Cobarde.
-¿Yo? ¿Por qué lo dices?
-Tu sabes, tu lo sabías cuando te fuiste. Cobarde, tuviste miedo antes y ahora. Te congelas sólo de pensar en arreglar las cosas. Igual que antes, siempre esperando a que ya no tengan solución. Esperando hasta que alguien tome la decisión por ti, a pesar de que te estes pudriendo por dentro. No has podido superar esa adicción autodestructiva. Es lamentable, se espera más de ti, más de lo que estas mostrando estos días.
-Espera, yo no creo que todo sea así como lo estas plantiando. Creo que me he esforzado.
-¿Cómo? Me dices que no sabes que hacer y despues que te esfuerzas. Estas divagando otra vez.
-.... me confundes,¿estas aquí para atormentarme o para acompañarme?
-Oye, yo no cumplo funciones determinadas, sólo estoy. Además eras tu la que sentía que debía volver a hablar. Parece que te estabas atragantando con tanto cuento. Esas historias, que te dan vuelta en la cabeza, olvídalas. ¿Para qué seguir masticandolas? Cierra los ojos y sumerje la cabeza. Acuerdate, como cuando flotabas innerte en la piscina, con la mirada fija en el cielo azul y los oidos bloqueados por el agua. Eso es lo que tienes que hacer. Cierra los oídos o vas a terminar realmente loca.
-No puedo.
-¿Qué? ¿Ahora te volviste debil? ¿Qué demonios fue lo que pasó? La última vez estabas más inspirada, por lo menos eso de "no puedo" no lo tenías tan a flor de piel. ¿Qué es lo que no puedes?
-Ser indiferente.
-Jajajaja, es que perdona, ¿indiferente a qué? Eso ya no es tuyo, núnca lo fue. Ahora lo tienes más claro, ¿o no?
-Bueno si. Pero es que me atormenta pensar en las cosas que sentí. No es que me atormente, es algo peor, me asquea pensar en la pérdida de saliva diciendo tantas cosas y perder cariño como si lo regalaran a la vuelta de la esquina.
-No te pongas dramática por favor, no es el momento. Siempre digna, así debe ser siempre.
-Si.
-Si, no, si. Habla, responde con más de un monosilabo. Ahora me estoy acordando porque no te acompañé esa vez. No me olvidaste en realidad, te di la oportunidad de arreglartelas sola. Como dijiste que porfin había un partner con quien hablar y sentir... perdón.
-No, sigue. Si ya se el dicho, núnca escupas al cielo que te cae encima.
-No, no fue mi intención. De verdad. Lo que quiero que entiendas, es que las cosas van a ser así siempre. No te creas en el limbo, pero tampoco en el paraiso. Todo es demasiado fugaz. Es etereo esto de estar entendiendo las directrices. No tienes la cabeza para sacarla barata. Piensas mucho con las tripas y el corazón. Esto es más complicado. Tienes que pensar con la cabeza, racionaliza un poco, ve cuales son los pro y lo contras. Mira primero si la piscina tiene agua antes de tirarte.
-Que mezquino tu consejo.
-¿Mezquino? Estoy dejando en claro lo errores que has cometido, nada más. Estoy diciendote que te vayas con cuidado, estas muy crecida para andar creyendo todo lo que dicen por ahi, aunque sea dulce y prometedor. Siempre tienes que ver detras de las palabras acciones, acciones que pueden dañarte, que pueden venir de otros, esto es una cadena. Te lo dije, no lo habías notado acaso.
-Es como un poco descorazonada esa mirada.
-No, es defensiva.
Que silencio, otra vez mirando por la ventana, yo entre que le miro y bajo la vista para poder aceptar sus palabras. Está haciendo mucho calor aca adentro, la luz está cayendo. Quieren que uno se duerma, eso es lo que quieren. Las cortinas están a medio correr, el vapor ahora empaña los vidrios. Vuelvo a mirarle de nuevo. Pero ya no me presta atención. Es volatil otra vez. Desaparece en un fulgor de un camión que se cruza en la carretera.Talvez llegue antes que yo a la casa. Espero que de mejor ánimo, o simplemente más afable.