Todo comenzó el lunes en la noche, claro con la teoría del asesino que guardaba el cuerpo del delito en la bodega 98 justo al lado del departamento, nos reimos harto pensando en que se podrían armar unas historias de lujo con estos personajes que aparecen en medio de la noche a dejar sus pertenencias en silencio, obvio que no cuentan con mi paranoia y mi ataque a la mirilla de la puerta. Bueno, al final es lo que es. Nada de suspenso, todo fomecito.
Ayer tipín 8 de la mañana un olorcito medio extraño inundaba el pasillo, hasta llegué a pensar que la talla del cuerpo del delito era cierta. En todo caso ya es miercoles y el olorcito sigue, viendo que no hay ninguna seña de crimen, preferí tirar un poco de desodorante ambiental para alivianar la llegada.
Más tarde, cuando llegué de la oficina un grupo de pacos en la puerta del edificio me llamó la atención. "Era verdad", pensé y me reí. Bien que no era verdad lo del cuerpo del delito, si era verdad que por algo estaban ahí. Claro, la seguridad había fallado y un ser despreciable se había hecho cargo de un departamento. Ahí si que me salió la paranoia total, si entraban al mediodía, que diablos le pasó al guardia. Estaría comiendo la colación mirando pa la pared, gracias.
Bueno y eso fue el martes, robo y pacos subiendo y bajando, haciendo consultas y mirando con cara de CSI.
Miercoles, porfin. Yo con la energía baja, lo único que quería era que el día se acabara muy rápido. Ir a comer y descansar. Subida en el ascensor, apreto el número de la suerte y paf!, se corta la luz y el ascensor en vez de marcar mi piso tenía una raya horizontal, algo así --, baja solo, sube, baja de nuevo y se traba la puerta. Control mental y calma no mas. Al final despues de un desgarrador "estoy encerrada" en el citofono, el conserje partió a rescatarme. Y el chiste, claro, porque fue él el que no se dio cuenta que yo iba en el ascensor cuando se le ocurrió "probar" un switch que estaba haciendo atado. "Eh, disculpa, que no me di cuenta, jeje", simpatico el hombre.
Todavía quedan unos días pa acabar la semana, espero que no se tape el baño o se me cuele una de las palomas que andan rondando las ventanas estos días.
Creo que estoy viendo mucho Hitchcok, mucha paranoia y mucho vertigo, a y por supuesto no olvidemos a los pájaros que me intimidan en el estacionamiento. No es por nada lo de horror en la torre.
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