sábado, junio 16, 2007

Dos porros a media noche.

3 de la mañana. Hace un frio de puta madre, las calles ya escarchadas parecen una pista de patinaje. Tratando de esquivar un par de radiopatruyas nocturnas, tomo las vías despejadas. Dos porros en la cabeza, un par de vodkas. Celebrando cumpleaños, inaguraciones, noviazgos esperados, reencuentros inesperados.
Parece que la ciudad estaba dormida, toda completa. Un silencio roto por la música que llevo en la radio, la Futuro a todo volumen, pa' despertar. Escuchando a Kiss, con un rocanroll all night, cantando a mango y acelerando el auto a mil. Voy pasando sola las calles, nadie se cruza. Nada mejor que sentirse un segundo sola en las luces.
Dejé atras a los amigos, risas y recuerdos de estados alterados. Quien llevó a más las experiencias, una competencia de anecdotas. Yo no tanto, digo, estaba en otra. Gracias. Ahora me las banco mejor, estoy haciendo las mias. No necesitamos revelarlas.
Ahora, con la mente acelerada, no duermo, escribo. Dejo en la memoria colectiva la experiencia de este viernes. Otro viernes en la masa de días.
No voy a dominar, eso está claro, los pasos de mañana. Un comienzo de nublados estados, las luces apagadas, el termostato en cero.
Parto de nuevo, que más. Inventando e imginando. Por una cosa de naturaleza. El silencio no se da sólo de noche.

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