Cuando uno es hijo, se da cuenta que el tiempo va causando estragos en los cuerpos de nuestros padres. Uno los cree permanentes, todos han dicho eso alguna vez. Nuestro miedos infantiles de quedar botados porque nuestros padres murieran en algún evento desafortunado eran parte de momentos identificables. Ahora ya grandes, nos enfrentamos cada día más con la condición mortal de la familia.
Hay veces que uno quiere evitar hablar de esto, de la mortalidad, del hecho que en menos de un minuto todo cambia para siempre. Me siento un poco irresponsable al plantear este asunto hoy, será porque tengo la cabez demasiado metida en este día de mierda que me toco vivir, otra vez. Parece que los lunes están marcados en mi existencia ultimamente. Marcados con duros segundos, horas tambien. Ratos en los que no quisiera estar parada en este mundo, sino que en uno paralelo en donde las cosas siempre salieran bien. Con dolores varios, con rayones de pena inmensa en el corazón, me tengo que parar de nuevo. Ponerle la mejor cara al día para no parecer debil.
La muerte lo ronda a uno siempre. No es una fantasía. Es una sombra que te da dolor de guata, que te oprime el pecho. Que te hace desvelar el sueño en la noche. Siempre alerta la maldita a que uno se sienta segura de lo que está viviendo.
Hoy, otra vez, me aterré al darme cuenta que un segundo cambia la vida, mejor, quita la vida. Que no se puede hacer mucho, que hay que asumir aunque suene a locura. Dependiendo de otros que no parecen tan alterados como uno, los segundos se hacen eternos, la silla del hospital se siente dura, los ojos se cierran esperando un resultado o una palabra, la que sea. No me gusta esto, no me gusta estar de enfermo ni estar pendiente de la evolución de alguien que quiero. No me gusta sentir que se puede desaparecer si la mano del cirujano sufre un espasmo, si la maldita anestesia se sale de control.
No se puede partir una semana así, es contraproducente. Se nos quitan las ganas de trabajar, de soñar un rato. Esta situación de realidad forzada, son un castigo que uno no debería sufrir.
1 comentario:
A veces es dificil enteder que el tiempo transcurre que nadie es eterno.El cariño de los padres no es comparable con nada , y cuando uno de los dos se enferma o ya no esta el mundo se derrumba pero sabes , el mundo sigue y ellos esten fisicamente o no siempre estan contigo siempre.
Pero tienes razón la espera es lo peor, fe y paciencia. Un abrazo fraterno desde tierras lejanas .Fe y mucha fuerza
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