martes, diciembre 26, 2006

por la tarde todo se detiene

Sentarse en la mesa a discutir el destino , mirarse a los ojos para descubrir que tan profundo se va a llegar. Con la copa de vino llena, con los labios morados de uva y no de frio. El cigarro que no se puede abandonar a pesar de las advertencias de Don Miguel. Arrasando horas, sin mirar el reloj.
Donde estaba el tiempo en esos dias, ahora las paredes te contienen, te dejan encerrado frente a esta maquina maldita que se apodera de tu tiempo y de tus manos. Del cigarro no me separo, de las copas me alejé para no disfrutarlas sola y concentrarme en terminar mis deberes.
Es necesario conversar, sobre todo en los momentos en que estar de hermitaño se hace muy pesado.
Se extraña a los amigos, hacen falta derepente, no, casi siempre. Los amigos que se juegan y te despiertan en la tarde para ir a descubrir las calles. Cuando las horas siguen pasando y el día pasa de sol a nube sin sentido absoluto, en esta tarde que se escuchan los ruidos de la ciudad entera con bocinas y pajaros.

2 comentarios:

GERMÁN DIEGO dijo...

Todo esta bien pero no fumes Ok.
saludos.......

Mauro dijo...

En esos ratos pareciera que sucediera lo imposible, que el tiempo en verdad deja de transcurrir para poder aferrarnos al presente con dientes y muelas.

No hay Don Miguel alguno que, mirándote desde la cajetilla, sea capaz de devolverte a la normalidad. Esa que dice que todo pasa, mientras uno, saboreando el rato, simplemente siente que en verdad nada pasa.