jueves, marzo 02, 2006

DEPORTE AVENTURA

Por sugerencia de un amigo decidí volver al sur en tren. Tomando en cuenta mi aversión a los buses y sobre todo al hecho de que odio viajar de noche, acepté. Por eso a las 10:30 A.M. estábamos montados en un nuestro carro salón destino a Temuco. Simpre tuve consciencia de que teníamos que hacer un transbordo en San Carlos. Todo partió excelente, lindo día, asientos muy cómodos, aire acondionado. En resumen una excelente elección.
Y así llego el momento del transbordo, todo bien, 20 kilometros no son nada.
Y en Chillán, lo que tenía que pasar. Por supuesto el tren desde el sur, el tren al cual teníamos que subir estaba atrasado una hora y media. No podía ser de otra manera. Entonces, bajo un sol chillanejo (26 grados me imagino) nos quedamos pacientes riendonos de los pasajeros que alterados repetían las mismas frases de siempre "como es posible que este servicio funcione tan mal", y nosotros nos preguntabamos que estaban ellos haciendo en un tren que se caracteriza por llevarte a tu destino pero te deja en la incognita de como y cuando. Si era tanto su apuro hubiese sido mejor que tomaran un bus.
En fin, tras dos cervecitas heladas, majar de dioses en ese momento, vimos llegar nuestro transporte, otra vez arriba, ya la pila se me estaba acabando. Entre pestañazos vi como se iba transformando el paisaje.
Lo mejor de este viaje, ademas del relajo del trayecto fue que por el atraso el tren me recompenzó con un pasaje gratis... y quien dice que este servicio es malo.

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