Es que el fuego no está estático... es que salta de las rocas y se disipa... es que estalla con estruendos infernales. Domina miradas... centra objetivos... infunde la ira del que lo domina. Me quedé mirandolo, por horas, por momentos en que mi alma se quedó callada en la orilla, en segundos que fueron horas. Las estrellas se perdieron, me hundí lentamente y me fui en las estelas de los demonios danzantes.




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