martes, octubre 07, 2008

07.10

El aire está delgado y dulce, con las gotas del perfume que le robé a mi madre. Ahora el cielo está azul y penetrante, acompaña mi trance en el viento.
Voy volando y flotando, con los ruidos y los humos que envuelven indolentes. En la tarde me tomaré el té de colores, las galletas de crujientes recuerdos. Una de muchas tardes, por uno de muchos días.

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