Me levanté pensando en que seguía durmiendo. Dormí bien gracias al efecto narcótico de las pastillas, una espalda descansada pero una cabeza abombada. Fin de semana largo, bien largo, harta mierda entremedio, con sustos de operaciones, con alerta de transplantes, con toques de locura y sicosis. Algo parecido a la peli que vi con mi amigo para matar la tarde del lunes. Harta bala, harto loco suelto, cada uno en la suya... buena peli, pero un tanto alterada (veala Hijos del Hombre... fijese en el detalle que hay una toma completa y eterna).
Lejos, bien lejos, está pasando algo que yo quisiera estar conteniendo. Desperté hoy con la espalda descansada, pero al rato ya sonaba el telefono avisando que habia que estar pendientes otra vez, y el susto otra vez, la neura, arriba la adrenalina.
Es como si no hubiese segundo de tranquilidad. Si no es una es otra.
Cuando se considera lo que vale escucharse un buen tema tendida en el sillón, desplomarse y esperar nada más que suene el telefono y alguien diga "ok, salió todo bien"... nada que hacer.
martes, julio 17, 2007
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