Hay que extrañar a algunos personajes, quizas porque estar atados a lo de siempre atonta y quita los brios. Empeñarse en negar la necesidad por otros es parte de nuestra naturaleza idiota, que más, si somos blanditos. Nos gusta estar atados, estar pensando en los pasos de los otros. Imaginar la manera en que están viendo el cielo en estos momentos.
Imaginar que se están acordando de uno, por un segundo, alegra el día. Parecer incerto en un sistema y no en un realidad paralela.
Claro, es por tiempo limitado, como todas las ofertas. No se puede confiar ni en la propia imaginación, es un tanto atarantada y suele sobredimensionar la existencia. Separar la realidad de la ficción, algo que es un tanto dificil cuando hay un mundo en la mente.
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