sábado, enero 13, 2007

¿De que más está hecha la vida?
Camino del centro a la casa, en caminata suave, disfrutando la mañana fresca de sábado, antes que se vuelva tarde calurosa de sábado. Casi sin esfuerzo, empiezo de nuevo a analizar los períodos de vida que se me atraviezan sin mucho control. De repente, me encuentro con todo ese plan maestro que tenía en las manos en algún momento. Planes que exigían una fuerte dosis de valentía emocional. Claro, agarrando fuerza poco a poco, algunos se concretan, otros están guardados pero no por eso olvidados.
Parece que el viento empieza a revolver acuerdos, recuerdos tambien. Yo pensaba que siempre las situaciones de vida aparecerían recortadas por eventos mágicos, pensamientos de niña chica, entonces era el tiempo en que escribía en los diarios de vida las verdades de lo que veía todos los días, casi un manual de instrucciones preparandome para lo que podría pasar. En fin, las cosas siempre, siempre se han dado como han querido. En el macabro orden del caos, para dejarme entre la interrogante de hasta donde es mi decisión la absoluta forma de generar frutos de los hechos.
Pero de cierta manera algo de calma entrega la edad, que más allá de lo físico me da cuenta de lo que se ha ido convirtiendo mi propia existencia. Atracciones por la gente que parece tener tanto que decir, repulsión por la gente que no debió haber dicho nada en algún momento. Consiencia del tiempo que se pone enfrente. Es corto, es móvil e indetenible. Mirando a mis padres, en disconformidad aún, sin encontrar la calma, inquietos pero estáticos a la vez. Terminaré como ellos probablemente, en una aparente calma pero añorando por más. Es hereditario creo yo.
Aun quiero agarrar el telefono y ordenar mi menú del día, no esperar a lo que me traiga la ola, disconforme parece, inquietante inquietud, yo que mastico el rollo del día anterior, me quiero internar en la imagen de lo que yo sola estoy buscando... ¿que será no? Mientras tanto, me apego a las reglas. NO BUSQUE USTED LA CALMA, LA CALMA LLEGARÁ A USTED.

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