lunes, junio 05, 2006

Dicen que mañana se acaba el mundo
Dicen que mañana se acaba el mundo, que cagada en realidad. Yo no me quiero acabar, honestamente, menos de una manera apocaliptica. Me he perdido demasiadas cosas como para que ahora me digan que es demasiado tarde y hay que hacer las paces con el mundo... no no no. En todo caso habría que ver la destrucción en secuencia, osea, Australia ya no existe.
De todas maneras, en caso de que mañana por llamado divino no esté en esta tierra, voy a declarar los puntos que más me atormentan en este momento de la vida.
Durante años corrí y anduve en bicicleta en esta plaza, me pelé las rodillas y jugé a los comandos tirando piedras (si, piedras) a los del otro bando. Me paré al medio cuando habia temporal para ver cuanto rato aguantaba las piedritas pegandome en la cara, respirando la humedad que se venía con violencia. Ese fue mi punto referente por demasiado tiempo, aun lo es. Es algo que no se acaba, que está aqui al frente, innegable, eterna. La marca de que estoy mirando el mismo punto desde que tengo recuerdos, esto me atormenta y me relaja. Me atormenta porque representa el hecho de lo inmovil, de lo que no quiere cambiar. Me relaja, porque se que al final del día solo tengo que decir, "gracias, dejeme frente a la plaza".
El estanco es una amenaza constante, permanentemente está frente a nuestras narices y da miendo que eso termine por definir el futuro, el mío y el de los que quiero.
Otra cosa que decir, ahora que quedan horas de luz divina, antes de la hecatombe, es que todavía tengo la impresión de que la información que he manejado no ha sido suficiente, me perdí de algo que perjudicó mi juicio. Voy a quedarme en la duda, por unas horas.... el horror es si esto del fin del mundo es una talla y me quedo con la incognita hasta la muerte. Es un asco tratar de dilucidar la vida, descubrir el inicio de las actitude humanas, cuando debería estar dispuesta a dejar pasar y no cuestionar.
Voy a comer con mis viejos, algo rico y "gustoso". Todo para darme el momento de distracción antes de que la bestia aparezca en el umbral de la puerta. No creo que tenga nada que confesar antes de la terremotiada, me he portado excelente en estos últimos tiempos, perdón la sinseridad... pero si se está acabando el mundo que mas voy a decir. O sea, demasiado bien.
Creo que lo que debería decir... es que si este mundo decide seguir en la suya, necrótico , turbio , falso, voy a tener que reestructurar mi sistema personal. Como me acaba de decir mi amiga, es hora de que empiece a mostrar los dientes.

No hay comentarios.: