martes, abril 11, 2006

acabo pensando que todo tiene un destino,
un destinatario,
una energía que crea y destruye
Me encuentro con seres maravillosos en este camino. Algunos se entregan sin pensar en que es lo que hay que entregar. O tal vez la justa medida.
Unos aparecen para ser eternos, impregnados en la niebla fría.
Otros desaparecen como los espectros que son. Diluidos en las aguas estancadas.
La virtud de estar, de dejar la puerta abierta para desahogar los dolores, rompe cualquier barrera que me ponga.
Dudar de lo que te rodea es natural, es una costumbre adquirida... como todas las malas costumbres.

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