sábado, marzo 25, 2006


dirán que es otoño
que hay sólo un día para verlas doradas antes de la última caida

Se están desprendiendo, están regandose en la calle.
Dulces colores, mágicos brillos salen de la caida libre. Disfrutandolas, viendo la última caer, divisando la rama desnuda sin pudor. Rojo, amarillo, docenas de libros nacerían esta tarde si tuviera la fuerza de recogerlas.
Apartando el sol, apartando el calor brutal, no imagino más que estar en el momento que se dispersen en la corriente.

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