viernes, marzo 17, 2006

como es que la lluvia...
Sobresalto de invierno, la lluvia comienza a aparecer. No quiero levantarme, las sabanas me atrapan mientras defino el día que empieza. Rumores en el silencio destruyen la calma, gotas que explotan en el techo sin compasión. Una y otra se convierten en casacada de piedras. Cierro los ojos, imaginando una cubierta transparente que me deja verlas directamente en su caida libre. ¿Has visto esas gotas caer sobre tus ojos? Esa inquietante visión de la transparencia atacando directamente, sin intermediarios, un cristal acuoso que se estrella con sus brillos multicolores.
Ruge la lata, la canal vibra con un constante chillido de dolor. Toc, toc, toc. El golpeteo hipnótico del agua encauzada.
Son varios los sonidos ahora, ya no es temprano, cada vez es más tarde y la lluvia persiste. Dudo de la posibilidad de abandonarme al frio.
¿Durará más? ¿Se detendrá pronto?
Observo mi refugio, surcos de migas ofenden mi cama, se desprenden para atacar mi sensibilidad. La sábana arrugada ya no me da comodidad, mis pies se enrollan en lo que parecen metros de tela informe. Dudo ahora de la posibilidad de abandonarme a mi ocio.
Lluvia de estación de vientos, define mis pasos. Se desprende de los techos, se desliza por mi cabeza que niega paraguas. Sabor de invierno, gotas dulces de limpia frialdad.

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