Nacimiento, casi incierto, una imagen que ya no se me hace conocida. Supongo una relación de aromas con una época determinada de tiempo. Mi árbol no huele a Navidad, de hecho es limpio, no tiene arañas curiosas, no evapora el penetrante olor a pino de jardín botánico, no exuda ningún tipo de sabia pegajosa. Mi árbol es sumamente falso. Me apena un poco dejar atrás esas cosas tan sensoriales, es que parece que cada vez me alejo del sentimiento que tenía hace 20 años. Ahora, más preocupa no ver alguna cara de desepción en mis sobrinos, me concentro en encontrar algo que talvez pueda generarles alguna alegría o que por lo menos se acuerden en un futuro lejano de estas fechas. El resto, osea, la parte espiritual se me hace desconocida.
En fin, la idea es que no hay Navidad en realidad, el típico y repetido discurso, esto es una orgía del consumo. Ya no hay viejito pascuero, ya no hay sueño.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario