viernes, agosto 26, 2005

En lo que la luz reaparece, los ojos se reincorporan a la realidad. Una ventana abierta cambia tanto la perspectivas. No respeta ya las siluetas y solo refuerza los rasgos potentes de la vida. Somos seres de luz, definitivamente cuando esa luz nos pega, vemos lo que somos y son los otros de verdad. No mas figuras informes, no mas pefiles suaves, ahora las arrugas de los tiempos, los ceños contraidos, las sonrisas reales... todo se hace evidente.
No hay control en las miradas, una vez que el panorama esta descubiero, el horizonte se hace bello, horroroso, inentendible, una mezcla eterna. Sin embargo es una vista sin par, la realidad en mis ojos, es mejor que la mentira en las entrañas.

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